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El Camino de Santiago

Hola, Soy Santiago Larraín y hoy os voy a contar mi historia de cómo hice parte del Camino de Santiago. Soy un obispo de la iglesia de Sarriá y el Papa me mandó llevar los restos del apóstol Santiago hasta la ciudad de Santiago. Decidí ir en caballo, para ir más cómodo y no cansarme. La primera etapa hacia Portomarín no fue muy dura, comimos en el bosque a mitad de camino, pero, cuando estaba llegando me atacaron dos bandidos y,  por suerte,  aparecieron unos Templarios y los asustaron. Llegué a Portomarín muy feliz, porque completé la primera etapa, estuve visitando un poco el pueblo, y me pareció muy bonito. Por la mañana, salí de Portomarín y me dirigí a Palas de Rei. Ya llevando un buen trecho, mi caballo empezó a quejarse. Entonces,  me acordé de que no le di de comer ni de beber. En ese instante,  paré y le di un poco de hierba,  y agua. Ya solo faltaban cinco km, cuando empezó a caer el diluvio universal, y nos tuvimos que refugiar.  Al pasar diez minutos y, dado que no paraba, tuve que montarme en mi caballo y decirle que empezara a galopar. Llegamos a Palas de Rei,  como en media hora. Reservé una posada y mi caballo y yo empezamos a dormir.

En Palas de Rei, no estuve mucho tiempo porque tenía que salir muy temprano, pues esta etapa era la más larga, o, por lo menos,  es lo que yo pensaba. Por el camino,  vi pasar a muchos templarios, campesinos y algún que otro monasterio. Ya estaba llegando, y de repente,  bajó una intensa niebla. Al final,  me perdí y,  cuando se quitó la niebla, vi que me había pasado. Fui hacia atrás y llegué. Estaba a punto de anochecer así que decidí visitar un poco Arzúa

Esa mañana estaba muy motivado y decidí hacer las dos etapas que me quedaban el mismo día. Así que me levanté de noche y le di de comer y de beber a mi caballo. Y salimos al alba. Llegando a Pedruzo me atacaron unos bandidos, pero, me ayudaron unas personas que pasaban por allí. Les agradecí, enormemente, y seguí mi camino. Llegué a Pedruzo a la hora de comer, así que comí en esta iglesia.

Seguí con mi camino hasta llegar hasta Santiago, era un sitio increíble con una catedral alucinante. Entré en la catedral y le di los restos a un obispo que me esperaba. Al final me ofrecieron ser obispo en esa catedral y yo dije que…¡ claro!

Santiago Larraín Maldura. Segundo de ESO B

 

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