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¡Felices vacaciones de verano!

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Desde este balcón literario os deseamos que disfrutéis de unas buenas vacaciones de verano, tras el esfuerzo realizado durante el curso. Os animamos a que sean, por otro lado, unas vacaciones lectoras, llenas de descubrimientos de otros paisajes interiores o exteriores y otras gentes. Buen viaje. Nos volvemos a encontrar en el inicio del curso.Ruiseñor by © Benjamin Lacombe

LA POESÍA
 
libros_noticia-cursos-verano_blogY FUE a esa edad… Llegó la poesía curso-album-carpe-diem-janbec-2
a buscarme. No sé, no sé de dónde 
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo, 
no, no eran voces, no eran 
palabras, ni silencio, 
pero desde una calle me llamaba, 
desde las ramas de la noche, 
de pronto entre los otros, 
entre fuegos violentos 
o regresando solo, 
allí estaba sin rostro 
y me tocaba.
 
 
escrivintkathy-pollakYo no sabía qué decir, mi boca 978-84-261-3924-5i3
no sabía
nombrar, 
mis ojos eran ciegos, 
y algo golpeaba en mi alma, 
fiebre o alas perdidas, 
y me fui haciendo solo, 
descifrando 
aquella quemadura, 
y escribí la primera línea vaga, 
vaga, sin cuerpo, pura 
tontería, 
pura sabiduría 
del que no sabe nada, 
3924img9y vi de pronto
el cielo 
desgranado 
y abierto, 
planetas, 
plantaciones palpitantes, e3a9357c38a7632e7664a44cfc3e343a
la sombra perforada, 
acribillada 
por flechas, fuego y flores, 
la noche arrolladora, el universo.
 
 
Y yo, mínimo ser, 
ebrio del gran vacío 
constelado, 
a semejanza, a imagen 
del misterio, 
me sentí parte pura 
del abismo, 
rodé con las estrellas, 
mi corazón se desató en el viento.
 

Pablo Neruda.page6_blog_entry320-el-libro-que-se-sentia-solo

LITERATURA

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

Julio Torrí

(Fuente: Ciudad Seva)image

 

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