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DISCURSO DE GRADUACIÓN 2015

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Hace unos días publicamos en estas páginas las palabras que Gerardo Manrique, director de nuestro Centro, dirigió a los alumnos en la ceremonia de graduación de este curso. Ahora le toca el turno a Jose Luis Fernández, profesor de Lengua castellana y Literatura. Ésta es el lección magistral que pronunció el día de la ceremonia. Os deseamos un feliz viaje por este recorrido a lo largo de la literatura de formación.Duy Huynh - (4)

Señor Director, familiares, compañeros,  buenas tardes a todos y muchas gracias por acompañar a nuestros alumnos en esta ceremonia con la que el instituto de “El Piles” homenajea a una promoción de estudiantes.

7110888_bb2959ed1d_lNo soy ajeno a la especie difundida este curso entre nuestros alumnos. Según los rumores más fiables, alentaba entre ellos la esperanza de librarse este año de la lección de clausura. Hemos dejado vivir esta ilusión, pues la venganza es un plato que a los profesores de Lengua nos gusta servir muy frío y de forma taimada. De todas formas, no se desesperen, Aunque este año me corresponde a mí el honor de  representar a todos sus profesores, mi lección será apenas un breve pellizco de monja. O sea, que no les haré padecer mucho tiempo.ulises2

He titulado un poco pomposamente esta última lección que el instituto les va a propinar como “Recorrido por la literatura de formación a lo largo de la Historia”. Me ha parecido apropiado puesto que se encuentran todos ustedes ante el parteluz de su educación. Abandonan el regazo familiar y  la navegación de cabotaje entre gentes y costas protectoras y se disponen a partir. No lo digo sólo porque hayan alcanzado la edad y la madurez que les posibilita dejar atrás la enseñanza secundaria, sino también porque pertenecen a una generación muy diferente a la de sus padres. A ninguno de los aquí presentes se nos escapa que, en muchos casos, su futuro académico y laboral no se acabará en Asturias. Es algo que ustedes contemplan con ilusión y los demás vemos con resignación y mucha envidia. El joven, o incluso el niño aún, ante la perspectiva del 1078370_707165019298622_470131600_n_by_tazzdesigns-d6wgnwbabandono del hogar y la búsqueda de nuevos y necesarios horizontes. Paisajes en los que ya los derechos o los privilegios deben ser ganados por ustedes mismos. Desde luego, pocos temas han sido tan golosos para la Literatura de todos los tiempos. Ya Homero comienza “La Odisea” con la angustia de Telémaco al comprender éste que le toca abandonar el hogar. si quiere en el fondo conservarlo, que debe asumir el rol de hombre y superar todas las pruebas si quiere ponerse a la altura del zascandil de su padre. Por mucho que su mentor sea la misma diosa Atenea, Telémaco sufre, pues tarda mucho en estar seguro de sí mismo. Tampoco pintan nada bien las perspectivas para los emprendedores en la narrativa bizantina, ya sea clásica o medieval (Clareo y Florisea realizan un viaje agónico, en el que tememos continuamente por su vida).carpe-diem-by-nanoo-g

Nuestra literatura picaresca, como les explicaría muy bien mi colega Xuan Xosé Sánchez Vicente,  también redunda en un sinvivir en que los protagonistas se hacen adultos en medio de una lucha humillante por la supervivencia, Lázaro y don Pablos se mueven siempre en un medio hostil, en una sociedad pronta a colocar añagazas y zancadillas, de las cuales no salen indemnes.

Realmente, la literatura clásica se ha ensañado con los jóvenes, los ha tratado a ustedes mal, ¿a qué negarlo? Parecería tal vez que, tras el sufrimiento constante de los protagonistas, late la envidia por las oportunidades perdidas de sus autores. Tan es así que parece el viaje de Jasón y los argonautas el primer intento de Erasmus de la Historia. Respecto al proyecto universitario europeo permítanme  una humilde maldad: no atribuyan la beca a unos derechos adquiridos, ni piensen que esos fondos proceden de la prodigalidad europea hacia ustedes. Despídanse para siempre del pensamiento mágico infantil: al igual que los regalos de los sabios de Oriente, los erasmus también son los padres.

       PenelopeSandys  El inicio de la literatura contemporánea parece señalar un momento de optimismo con la juventud. En Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, la obra primigenia de toda la literatura de formación,  Goethe habla por primera vez de “la formación armónica”, aquella que, tras el esfuerzo, pone al protagonista en contacto con sus virtudes ocultas y con la propia naturaleza, “ignoro cuál es el valor de un reino, pero sé que he conseguido una dicha que no merezco y que no cambiaría por nada del mundo”. Es el final de la novela, quizás el único final  feliz que compuso el alemán.707px-Orlando_Furioso_10

Pero desengañémonos. Si bien es cierto que en su viaje desde la ingenuidad hasta la madurez, de la inocencia al conocimiento,  el joven ya no debe luchar por su supervivencia contra caníbales o leones, en la tradición occidental la lucha sigue desarrollándose en un medio hostil para alcanzar la simple autoestima. En el mejor de los casos acompaña la ternura a la pérdida de la ingenuidad como ocurre con Mark Twain o con Stevenson. ¿Quién no ha asistido con empatía al imposible equilibrio de Jim Hawkins a bordo de “La Hispaniola”?: Long John Silver o el aburrimiento burgués, difícil disyuntiva. En la mayoría de  los casos, sobre todo en el arte del siglo XX,  el viaje hacia el conocimiento, el descubrimiento y la formación de la personalidad, conllevan sufrimiento, dolor y pérdida. No de otra cosa nos habla Holden Caulfield en “El guardián entre el centeno” o los personajes de “La ciudad y los perros” o el pobre Luke Skywalker- si me apuran- en “La guerra de las galaxias”.7110883_04ca16fdc4_l

 

En demasiadas ocasiones en la singladura del viaje aparecen monstruos. Nos asomamos con pavor al crecimiento en “El señor de las moscas”, novela donde sube a la superficie el animal que se esconde en el alma humana, o en el egoísmo sin límites que esconde el “Libro de Rachel” de Martin Amis. (Por cierto, confío en que ninguno de ustedes llevará a la práctica las salvajadas que perpetra el protagonista de la obra el verano previo a su ingreso en la universidad).

Parecería, el anterior, un siglo donde sólo a nuestros jóvenes les quedara el parco consuelo de Bernard Shaw: decía“no se preocupen en exceso, la juventud es una enfermedad que se cura con los años. Confío en que alguien de su entorno le haya opuesto la lógica de su propio axioma, es decir, “que la vejez también se cura con los años, y para siempre”.

2314671314131803¿Les parece a ustedes el que estoy pergeñando un panorama más bien sombrío? A mí sí. Mucho. Quizás nos hayamos equivocado, es muy posible que debamos volver al principio. Ustedes y yo.

Para mí, claro,  en el principio estaba Grecia. Allí, en los albores de nuestra civilización, cantó Hesíodo por primera vez al estudio y al trabajo. Los describió como una práctica metódica donde el ser humano, mucho más si es joven, se realiza cada día. Describió la PAIDEIA como el ideal armónico que todo ser humano debe alcanzar en su crecimiento, el cultivo de nuestras facultades físicas, morales e intelectuales. En “Los trabajos y los días” nos anima a buscar el placer y la satisfacción que produce el esfuerzo por perfeccionarnos”, el ideal de paideia arcaica que nos permitirá vislumbrar la belleza que esconde el mundo y, por tanto, disfrutar de esa parcela de felicidad que entregan al ser humano los estudios nobles o el oficio. Nos insta desde la noche de los siglos a entrenar nuestro entusiasmo, a superar el cansancio y el tedio de toda labor rutinaria y a disfrutar con ella. A bucear en nosotros mismos  hasta encontrar el placer en lo que hacemos, pues lo que hacemos esconde, sin duda, cotas de belleza, soló accesibles a los que se la merecen.nic3b1a-sumerigda-grandec3a7

Por eso les pido, para acabar, que vuelvan ustedes al principio. Un principio que se les antoja tan lejano como a mí el mundo heleno, pero que para nosotros, los que asistimos hoy  a su graduación, nos parece tan cercano que podríamos tocarlo con los dedos. La paideia que se les apareció por primera vez en “Las Mestas”, el “Río Piles”, el “Clarín”el “Porta des Moll”… Allí donde una maestra, un maestro intentó por primera vez que ustedes disfrutaran, que lo pasaran bien. Ese ha sido el intento:  que ustedes comprendan que el conocimiento está ahí para abrirnos las puertas a placeres que nos hacen más civilizados, que hay enormes extensiones de la belleza sólo accesibles a los que se esfuerzan en desenterrarla. De eso trata la civilización occidental, de eso han tratado estos quince años. Es la única lección que hemos intentado inculcarles todos sus profesores- con mayor o menor éxito-: Es mi última lección: disfruten, pásenlo bien.

Asombrosos-cuadros-pintados-con-los-dedosSólo si encuentran el placer en sus estudios, en su trabajo, podrán superar las dificultades, las trampas y las frustraciones que conlleva hacerse adulto. Sólo si, ante el tedio, bucean en ustedes mismos, encontrarán el entusiasmo necesario para continuar. Sólo si se divierten tendrán la certeza de estar haciéndolo bien. Podrán optar a esa porción de la felicidad humana que, según Hesiodo, nos proporciona la profesión y el estudio. Sólo si son felices, podrán devolver una parte de la felicidad que los demás hemos invertido en ustedes.7110882_676a80b523_l

Muchas gracias

Duy Huynh - (7)Jose Luis Fernández, profesor de Lengua castellana y Literatura del IES «El Piles».

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