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Los hermanos Goytisolo: Nuevas palabras para Julia

14168516982664A veces la literatura tiene algo de milagro. El hecho de que en una misma familia aparezcan varios escritores no es nada habitual, y quizá por eso sus nombres quedan en la memoria de la tribu. Así, las hermanas Brontë, los Mann, los Machado o los Goytisolo configuran un raro elenco donde se derriba el tópico de la singularidad del artista. En estas familias se produce un raro fenómeno de creatividad compartida, como si todo aquello que nutre la obra de un hombre no pudiera ser expresado de una manera única sino a varias voces. En este sentido el caso de los hermanos Goytisolo no tiene parangón en la literatura europea de los últimos 70 años. ¿Qué ocurrió, pues, para que en una misma familia surgieran tres escritores de talento?juangoytisolo1

Como en el caso de las Brontë o los Mann, la familia de los Goytisolo fue un nido enmarañado. Buena parte de su literatura trata de eso, de liberarse de la maraña en la que crecieron y de poner orden en un pasado que seguía marcando sus vidas. Nacidos en el seno de una familia burguesa, Juan y sus hermanos pertenecían a un linaje de indianos vascos que se afincó en Barcelona a finales del siglo XIX. Antes del estallido de la Guerra Civil eran unos niños de familia acomodada que residían en un caserón de la zona alta de la ciudad. Pero un aciago día de primavera su madre-Julia- murió en el transcurso de un bombardeo fascista, tras lo cual la armonía familiar quedó truncada para siempre. Decía Vázquez Montalbán que siGarcía Lorca había sido la gran víctima de guerra de nuestra cultura,la madre de los Goytisolo fue la víctima civil por antonomasia. Una víctima joven, bella e inocente que había acudido al centro de la ciudad a comprar juguetes para sus hijos. Nadie podía imaginar entonces que esos niños abrumados se convertirían en José Agustín, poeta de lo cotidiano, Juan, el narrador rebelde, y Luís, el novelista de genio.

14168518015230José Agustin Goytisolo

Pero como suele ocurrir en las almas sensibles, los hermanos no superaron el trauma de aquella muerte, aunque el suceso les afectó de manera muy distinta. En su libro de memorias, ‘Coto Vedado’, el hoy premiado Juan hacía una inolvidable reconstrucción de la última mañana que vio a su madre con vida. Incluso en una ocasión me confesó que su peripecia vital habría sido muy distinta sin aquella tragedia: probablemente no habría sido escritor.No hay Juan Goytisolo, pues, sin la madre muerta, y muerta de aquella manera infame. El poeta José Agustín, por su parte, le dedicó poemas conmovedores y falleció, en extrañas circunstancias, el mismo día del aniversario de la muerte de su madre, muchos años después. En cuanto a Luis siempre ha sostenido que la gran tragedia familiar no significó nada para él porque apenas pudo conocer a aquella figura que le trajo al mundo. Pero esta afirmación deja de lado un aspecto fundamental que sin duda contribuyó a despertar la sensibilidad literaria de los tres: la ausencia irreparable del ser más querido, la atmósfera triste y melancólica que marcó su niñez, la falta de cariño materno. Todo esto es germen de literatura.

Los años de orfandad en plena posguerra también moldearon temperamentos y despertaron inquietudes creadoras. Los hermanos empezaron a escribir y lo hicieron casi en secreto. De espaldas unos a otros. Aparte de los poemas de José Agustín, que con el tiempo se convirtió en nombre mayor de la generación del 50, interesa la andadura de los novelistas. Quizá sea un poco arriesgado afirmar esto, pero los hechos lo avalan: Juan quería ser escritor a toda costa, y Luis ya lo era casi a su pesar. En el primero había el esfuerzo y la determinación, hoy justamente recompensada, en el segundo un talento que, como dijera Hemingway de Scott Fitzgerald, era algo tan natural en él como el polvo en las alas de una mariposa. Obviamente esa diferencia no pasaba inadvertida a nadie, y menos a ellos mismos. Por eso, en ocasiones fue causa soterrada de algunos enfrentamientos. Pero más allá de las disidencias inevitables entre hermanos, y entre egos, seguía brillando la imagen casi divina de una madre. ¿Cómo habría sido la vida de Juan en el caso de haber seguido ella con vida? Difícilmente habría abandonado España a mediados de los años 50, tampoco se hubiera exiliado voluntariamente en París, y menos aún habría podido desarrollar desde allí una literatura implacable y heterodoxa obsesionada en sacudir los cimientos de la tradición española. En cuanto a su vida privada, tampoco hubiera conseguido vivir su orientación sexual a contracorriente, y menos aún hacer de ella uno de los motores de su escritura. Todo habría sido distinto, demasiado distinto.

Cuando se habla de los hermanos Goytisolo, cuando se evocan momentos tan altos en nuestra lengua como el poema ‘Palabras para Julia’ de José Agustín, el ciclo ‘Antagonía’, de Luis, o cualquiera de las muchas páginas de Juan que han dejado huella, no debemos olvidar nunca este hecho fundacional. La muerte de la madre. Para los que creemos en el caprichoso azar del Universo nada resulta tan extraño como esa intuición que hoy llama a nuestra puerta. Sin aquella bomba que cayó sobre Barcelona aquel remoto día de primavera, probablemente no tendríamos hoy toda esa literatura que interpela, agrada y nos conmueve.

Hermanos-Goytisolo

Miguel Dalmau, El Mundo. 24 de nov

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