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El gigante egoísta

Editorial: Vicens VivesimagesCAJ76PH1

Autor: Óscar Wilde

Vida y obra de Óscar Wilde

Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte. Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, siendo estudiante de la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas de china. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

Resumen de El Gigante egoísta

Todas las tardes, los niños solían ir a jugar al precioso jardín del gigante. “¡Somos muy felices!”, se decían. Pero, una tarde, el gigante regresó, después de vivir durante siete años con su amigo el ogro de Cornualles. Y vio a muchos niños jugando en su jardín: “¡¿Qué hacen aquí?!“-les gritó. Y los niños huyeron. “¡Este jardín es mío!”. Construyó un muro con un cartel que prohibía el paso y los niños ya no tuvieron dónde jugar.
Llegó la primavera, y sólo en el jardín del gigante seguía el frío. Desde que faltaban niños, los pájaros dejaron de cantar y los árboles dejaron de florecer. Los únicos felices eran la Nieve, la Escarcha, los Vientos y el Granizo. “¿Por qué tarda tanto en llegar la primavera?”, decía el gigante muy triste y solo. Una mañana de sol, el gigante vio algo raro. Los niños habían entrado al jardín y se subieron a los árboles; pero al otro lado proseguía el frío y un niño que no llegaba a un árbol lloraba amargamente. El árbol cedió, pero el niño era muy chiquito y el gigante se quebró al verlo. “¡Qué egoísta soy! -pensó-. Tiraré el muro y mi jardín volverá a ser de los niños” Salió al jardín, pero los niños se asustaron tanto que huyeron. El chiquitín no lo hizo porque las, lágrimas lo cegaban. Y el gigante lo subió al árbol y el niño tendió sus bracitos, lo rodeó y lo besó tiernamente. Al ver que el gigante no era malo, volvieron los niños con la primavera, y se abrió el jardín para todos. “¿y el niño que lloraba?”, preguntó el gigante. “No sabemos su nombre ni el lugar donde vive”. Por las tardes los niños iban a jugar con el gigante, pero el chiquitín no volvió más y él suspiraba triste. Pasó el tiempo y el gigante envejeció. Dejó de jugar, pero solía cuidarlos. Una fría mañana miró por la ventana y se frotó los ojos. Debajo de un árbol con flores blancas, ramas de oro y frutos de plata, estaba el niño que amó tanto.

Valoración Personal

Este libro, me parece muy bonito, pero un poco infantil. Lo recomiendo para niños de 9 ó 10 años.
Por lo demás está muy bien redactado y con bonitas ilustraciones en la edición que yo he leído.

Realizado por Pelayo Rivas Iglesias 1ºESO C

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